12 Estrategias para Reducir la Factura de Electricidad
Reducir la factura de electricidad no es complicado: simplemente modificando algunos hábitos de consumo podrás disminuir el gasto mensual. Sigue leyendo para descubrir cómo disminuir el consumo en tu hogar sin sacrificar comodidad. También es útil conocer algunos trucos para ahorrar energía usando eficientemente el refrigerador y el congelador.
Asegúrate de que la potencia contratada es la adecuada La potencia contratada implica un costo fijo en tu factura. Si tienes más potencia de la necesaria, pagarás más sin importar tu consumo. Además, verifica si tu proveedor ofrece tarifas de discriminación horaria para aprovechar las horas «valle», donde la electricidad es más económica, al usar electrodomésticos que consumen más energía.
Utiliza bombillas de bajo consumo Las bombillas de bajo consumo usan entre un 50% y un 80% menos de energía y duran hasta 10 veces más que las tradicionales. Equipar tu hogar con estas bombillas requiere una inversión inicial, pero verás una reducción en tu factura de luz mensual.
Apaga las luces cuando no las necesites Usa regletas con interruptores para evitar que los dispositivos queden en standby. No dejes luces encendidas innecesariamente. Siempre asegúrate de apagar las luces al salir de una habitación.
Elimina el consumo en standby Desconecta los aparatos electrónicos cuando no los uses para ahorrar energía. Apaga la pantalla del ordenador, el equipo de música, la televisión y desenchufa el cargador del móvil cuando no esté en uso. Estos pequeños cambios pueden resultar en un ahorro significativo.
Una buena opción es usar regletas con interruptores. Conecta todos los dispositivos a una regleta y apágala cuando no los uses. Esto es especialmente útil si te vas de casa por varios días. No solo ahorrarás en electricidad, sino que reducirás el riesgo de incendio y daños por sobretensión.
Aprovecha la luz natural Sube las persianas, corre las cortinas y abre las puertas interiores. La luz natural puede ser suficiente durante el día, y en invierno, el calor del sol puede ayudar a calentar las habitaciones, reduciendo el uso de la calefacción.
Reduce la temperatura y abrígate Si hace frío, en lugar de subir la calefacción, ponte más ropa y ajusta el termostato a 21 grados. Esto es suficiente para mantener el hogar confortable y ahorrar energía. Las calderas eléctricas consumen mucho si están encendidas todo el día. Programa la caldera para que se encienda poco antes de llegar a casa y se apague antes de irte.
Revisa y purga los radiadores para asegurar su eficiencia. Si hay habitaciones que no utilizas, cierra las puertas para concentrar el calor en las áreas que usas.
Usa el aire acondicionado con moderación Para reducir el consumo del aire acondicionado, ventila tu hogar temprano en la mañana y cierra ventanas, cortinas y persianas para bloquear el calor del sol. Programa el aire acondicionado para que se encienda antes de llegar a casa o al acostarte, en lugar de tenerlo encendido todo el día.
Utiliza la aspiradora solo cuando sea necesario ¿Es necesario aspirar todos los días? Hazlo dos veces por semana para mantener tu hogar limpio y ahorrar electricidad. Esto se reflejará en tu factura de luz.
Opta por el microondas y la olla exprés El microondas y la olla a presión son los electrodomésticos más eficientes para cocinar. A diferencia del horno y otros aparatos, el microondas usa menos tiempo y energía. Utilízalo para calentar líquidos o sobras del día anterior en lugar de la vitrocerámica. La olla exprés cocina los alimentos a alta presión y temperatura, reduciendo el tiempo de cocción hasta en un 70%, lo que significa un considerable ahorro energético sin perder sabor.
Optimiza el uso de la lavadora y el lavavajillas Usa la lavadora y el lavavajillas solo cuando estén completamente llenos y en ciclos de baja temperatura siempre que sea posible. Aprovecha los programas eco o de bajo consumo que ofrecen muchos de estos aparatos modernos.
Descongela el refrigerador y el congelador regularmente Una acumulación de hielo en el congelador reduce su eficiencia y aumenta el consumo de energía. Descongela estos electrodomésticos regularmente para asegurarte de que funcionan de manera óptima.
Aísla bien tu hogar Un buen aislamiento en ventanas y puertas evita la pérdida de calor en invierno y mantiene la casa fresca en verano. Esto reduce la necesidad de usar calefacción y aire acondicionado, lo cual se refleja en un menor consumo energético y una factura más baja.
